viernes, 1 de abril de 2022

Giordano Bruno, ¿científico y mártir?

El pasado 17 de febrero se cumplieron 422 años de la muerte en la hoguera de Giordano Bruno, considerado por muchos como "mártir y héroe de la ciencia" y mostrado como uno de los principales ejemplo de la actitud contraria de la Iglesia frente al progreso científico.

Como normalmente ocurre (baste pensar en el caso Galileo), la realidad suele ser muy compleja y no se corresponde con unas pocas ideas básicas y esterotipadas. No es mi intención en esta breve entrada hacer un estudio en profundidad de la figura y trayectoria de Giordano Bruno pero sí me gustaría comentar algunos conceptos erróneos que, sin embargo, han calado en el imaginario colectivo.

1.- Giordano Bruno no fue científico. No me refiero al concepto de científico que tenemos en la actualidad sino que su perfil era incluso muy distinto a lo que se podría considerar un "científico de su época" como, por ejemplo, Galileo. Giordano Bruno no desarrolló experimentos ni aplicó lo que conocemos como método científico. Todos sus planteamientos acerca de la constitución del universo los realizó desde un plano filosófico. Por tanto, denominarlo "héroe de la ciencia" no parece el título más adecuado que se le puede otorgar. Asimismo, considerar a Giordano Bruno como uno de los padres de la ciencia moderna es, cuando menos, discutible. 

2.- Otro de los calificativos que se le suele asociar es el de mártir, es decir, una persona que sufre por defender sus ideas. Pero, ¿qué ideas llevaron a Bruno a su muerte? Errónea (y, quizás, intencionadamente) se ha transmitido el mensaje de que Giordano Bruno murió por defender sus postulados sobre el universo, la teoría copernicana o la existencia de mundos habitados alrededor de otras estrellas. Y esto es totalmente erróneo. Baste recordar que en el año de su muerte (1600) la Iglesia católica no tenía una postura oficial sobre el sistema copernicano y que incluso más tarde (1616) sigue sin estar prohibida tal y como lo prueba el hecho de que, en tal fecha, no se prohíbe sino que se insta a Galileo a enseñarla como hipótesis matemática y no como verdad comprobada [1].

En su condena pesaron mucho más sus planteamientos heréticos que sus teorías astronómicas. Giordano afirmaba que Cristo no era Dios, negaba la virginidad de María, la existencia del infierno, el concepto de Trinidad  y la transubstanciación. Llegados a este punto es conveniente recordar que la vida espiritual de Giordano Bruno fue, cuando menos, convulsa. En 1565 entró en el convento dominico San Domenico Maggiore de Nápoles y, a los pocos años, ya fue considerado como sospechoso de herejía. Años depués de abandonar la orden de los dominicos, se acercó al calvinismo, del cual también se alejó años más tarde.

3.- Curiosamente, ninguno de los dos planteamientos que Giordano Bruno recoge en su obra de 1584 "De l'infitnito, universo e mondi" son originales suyos.

• La idea de que el universo podía ser infinito ya fue planteado años antes por Thomas Digges quien, a través de los valores de paralaje, dio un límite inferior del valor de la distancia a la supernova de Tycho Brahe concluyendo que debía estar mucho más alla de la órbita de la Luna.

• La posible existencia de otros mundos ya fue abordada en el siglo XIII por todo un Doctor de la Iglesia como San Alberto Magno y defendida siglos más tarde por Nicolás de Cusa [2], quizás el teólogo alemán más importante en la transición entre la Edad Media y el Renacimiento y una importante fuente de inspiración para Giordano Bruno.

• Asimismo, es necesario indicar que el argumento recogido en alguna de las obras de Giordano acerca de que la enseñanza de la Biblia debe ceñirse al plano teológico y no invadir el ámbito científico ya fue planteada en el siglo IV por San Agustín en su obra "De Geneis ad litteram".

4.- ¿Quiere lo anterior decir que la pena capital que sufrió Giordano Bruno fue justa? Con la mentalidad del siglo XXI, obviamente no. Pero es un error releer la historia con los ojos del siglo XXI. Por poner un par de ejemplos, la esclavitud era legal en algunos países anglosajones hasta hace poco más de un siglo y el matrimonio entre miembros de distinta raza estuvo prohibido en ciertos estados de Estados Unidos hasta hace poco más de 50 años. Incluso la eugenesia social estuvo bien vista a principios del siglo XX. Son ejemplos que nos escandalizan hoy en día pero que eran aceptados por la gran mayoría de la sociedad en su momento. Y situaciones actuales como la ley del aborto, basada en pura ideología y sin ninguna base científica, probablemente escandalicen a las generaciones venideras.

Me gustaría terminar recordando una vez más que la clave para una relación armoniosa entre ciencia y fe es el respeto mutuo a los respectivos ámbitos de saber y metodologías y un diálogo sincero en aquellos temas de interés común. Tal y como indicaba San Juan Pablo II, "la ciencia libra a la religión del error y la superstición mientras que la religión libra a la ciencia de idolatrías y falsos absolutos". [3]


                                             Giordano Bruno (fuente: wikipedia)




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